18 nov 2009

repetire que no hay una puerta cerrada, añadire que no hay una cerradura?


..ayer me decias que tu libro de cuentos favorito de Cortázar es 'Todos los fuegos el fuego'.. y en comida multitudinaria en Lavapies, insistes en que deberíamos seguir adelante, con todas sus consecuencias con el juego del 'sí a todo' que profeso, pero tomandolo en serio como hubiera hecho Cortázar:
Escoger un día al azar, levantarnos, y decirle "sí" a todo el que nos pida algo como en una pelicula remota de Jim Carrey que recuerda la franchu entre risas..


..y recuerdas ese cuento de Cortázar en el que el protagonista se adentra en el metro con un extraño juego preconcebido: sentarse frente a una muchacha y buscar su mirada reflejada en el vidrio de la ventanilla.. y si la muchacha le mira comienza el juego, con sus reglas azarosas, a veces estupidas y siempre tiranicas.. y llevarlo hasta el final, porque el juego es una ceremonia imparable, de consecuencias impredecibles, como en La lotería de Babilonia, de Borges..


..ya por la noche, en casa, me acuerdo de la rayuela, ese juego que consiste en ir saltando de un lado (tierra) al otro (cielo) y que es uno de los grandes emblemas del universo cortazariano.. el elemento lúdico, el puro juego.. un juego trascendente, un ejercicio de libertad y fantasias que desborda los limites estrechos de lo cotidiano y se abre a una dimensión donde somos otra vez como niños inventando un mundo, otro mundo, el otro lado..


..el juego sirve de vaso comunicante, de pasaje entre un lado -el de la realidad- y el otro, -el de lo imaginario-, lo fantastico..
Cortázar lo convertia todo en una ceremonia, en un rito, en un acto simbolico semejante al que configura el juego, con reglas distintas de las reglas que configuran la realidad..


..pues bien mi querida Jules, te propongo jugar al 'sí a todo'.. a Cortázar le habría encantado..

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